Don Diego se reconoce antes de probarlo. Por el ahumado, por lo curado, por el fuego. Por ese olor que llena la cocina desde el tocino del desayuno hasta la chistorra que espera su turno en la parrilla.
Eso tiene nombre. Intensidad. La convertimos en marca, y la tabla de picar de todos los días se volvió un altar.
Toda devoción empieza una mañana cualquiera.
Ganamos la cuenta con esta campaña y salió al aire tal como se presentó.