Ecuador cultiva bajo las nubes la hoja que viste a muchos de los mejores puros del mundo, y el aplauso se lo llevan otros, como pasa con nuestro cacao. En 2011, el año en que nació este puro, la ley prohibió anunciar tabaco.
Entonces le inventamos un dueño. Un señor de pocas palabras y apellido doble, que nunca necesitó salir en la tele.
Un hombre sabio habla poco. Su nombre tenía que decirlo todo.
Terminamos la edición limitada en 4 meses. Se vendió todo.
